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sábado, 2 de diciembre de 2017
martes, 28 de febrero de 2017
ALEMANIA: racista en el siglo XXI .... El legado de los NAZIS...
Más de 3.500 ataques xenófobos a refugiados en un año en Alemania
En 2016 se registraron en Alemania 3.533 ataques a refugiados y albergues de asilo, resultando heridas 560 personas.
Junto a esas cifras, recogidas en una respuesta al grupo parlamentario de Die Linke, el Ministerio del Interior reseña también 217 ataques a organizaciones no gubernamentales de ayuda a los refugiados y voluntarios. De los 3.533 ataques a refugiados, 2.545 tuvieron lugar fuera de los albergues. Mientras, los centros de acogida fueron objeto de 988 ataques, cifra inferior a los 1.031 registrados en 2015.
Según el balance anual realizado por el Ministerio del Interior, Alemania recibió en 2016 a 280.000 peticionarios de asilo, lo que supuso un descenso del 68 % con respecto al año anterior, cuando llegaron 890.000 personas buscando refugio en el país.
Las cifras decrecieron de forma drástica al cerrarse la ruta de los Balcanes y tras la firma del acuerdo de refugiados entre la Unión Europea y Turquía. El pasado enero entraron en el país cerca de 14.500 solicitantes de asilo.
Hace una semana, el Consejo de Ministros del Gobierno Alemán aprobó un proyecto de ley que restringe aún más las ya de por sí restrictivas políticas de asilo. El principal pretexto está en la supuesta presencia de terroristas extranjeros y permite a las autoridades acceder a los teléfonos móviles y ordenadores de aquellos refugiados que solicitan asilo.
Además, la nueva normativa aumenta de forma escandalosa, el tiempo de que un ciudadano extranjero, considerado sospechoso de terrorismo por las autoridades, puede permanecer detenido en la espera de su expulsión.
Parte de la izquierda parlamentaria ha mostrado su malestar con tibias protestas, pero no han amenazado al gobierno medidas de lucha que lo obliguen a retroceder realmente.
miércoles, 8 de febrero de 2017
ALEMANIA REFUGIADOS
La crisis de los refugiados un año después: el fin de la ilusión alemana
Merkel cuestionó el decreto antiinmigrante de Trump, pero, ¿cuál es la situación de los refugiados qué llegaron a Alemania?

Sebastián Vargas / ID
¿Fue motivada la acogida de refugiados por parte del Estado alemán por un ideal humanitario o se debió a intereses económicos y para contener la integridad de la Europa del capital? Un balance de 2016 y la política alemana.
En una entrevista publicada en septiembre por Süddeutsche Zeitung, Angela Merkel afirmó: “ignoramos demasiado tiempo el problema de los refugiados”. Uno podría pensar que por primera vez la canciller alemana se compadecía por la vida de millones de seres humanos: ¿Estaba la canciller dispuesta a asumir alguna responsabilidad sobre la muerte de 5079 personas en el Mediterráneo durante 2016, luego de que el cierre de la ruta de los Balcanes incrementó el flujo de migrantes a través de la peligrosa ruta que une el norte de África con Italia? ¿Dará una respuesta humanitaria a los millones de personas que viven en condiciones inhumanas en los campos de refugiados en Turquía, Grecia y en la mismísima Alemania? ¿Se encargará el gobierno alemán de dar con el paradero de más de 9000 ninos refugiados desaparecidos en Alemania? El desenlace de los hechos durante el último año demuestra exactamente lo contrario.
Actualmente, según datos de la ACNUR (Agencia de la ONU para los Refugiados), 65,3 millo-nes de personas se encuentran desplazadas globalmente por la fuerza; es el peor escenario de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial. En 2015 se trasladó a suelo europeo una crisis humanitaria sin precedentes, que tuvo a Alemania como principal destino con casi 1,1 millón de demandantes de asilo.
Merkel, en su discurso de Año Nuevo del 2016, anticipó que se proponía “reducir de manera sustentable y permanente la cifra de refugiados”. Si bien la crisis humanitaria no cesó, esta decisión del gobierno alemán fue llevada a cabo y el país redujo drásticamente la cantidad de refugiados en lo que va de 2016. Esto pese a que el Estado alemán logró un superávit fiscal de 19.000 millones de euros en dicho año.
Este sólido resultado del PBI contradice los temores avivados por casi todo el arco político sobre el riesgo que representan los migrantes para la economía alemana. Lamentablemente, millones en Siria, Afganistán, Sudán o Somalía no comparten el mismo destino próspero que tienen las arcas germanas. Sus territorios son azotados por guerras, hambrunas y el accio-nar de grupos como ISIS o Boko Haram y sus habitantes buscan la posibilidad de subsistencia en países donde tales condiciones se han acumulado históricamente.
Alemania y la Unión Europea se encuentran frente a una contradicción. Desde hace siglos contribuyen en modo decisivo a devastar áreas amplísimas de África, Medio Oriente y Asia. Como resultado de ello, se hallan frente a movimientos crecientes de migraciones en masa que presionan sobre una situación europea en la cual -incluso en Alemania (Huber 2015)- ya hay millones de trabajadores precarizados y desempleados (Mercatante 2016).
Al inicio de la crisis humanitaria en septiembre 2015, el gobierno de Merkel se mostró deci-dido a gobernar sobre estas tendencias. Así lo afirmó Pietro Basso, sociólogo italiano e in-vestigador de las migraciones internacionales, en una entrevista publicada en IdZ, “la Unión Europea quisiera gobernar estas tendencias, regular el movimiento de ingreso de los inmi-grantes según su necesidad“, y agregó, “así evitar que se creen situaciones explosivas tanto por efecto de las revueltas de los inmigrantes desilusionados, o por efecto de las reacciones anti-inmigrantes de los trabajadores autóctonos, como –y esta es la hipótesis que más temen los gobiernos- por efecto de luchas conjuntas de los autóctonos y los inmigrantes“ (Dal Maso 2016).
Este intento de regular las migraciones se manifestó en la formación de un bloque de países más “abiertos” en torno a Alemania, aquellos que tenían la posibilidad de poner a trabajar a los refugiados. Este bloque pretendió descargar las impopulares tareas de policía sobre los países del sur de Europa, Grecia e Italia en especial, o sobre sus países vecinos. Luego del cierre de la ruta de los Balcanes y las consecuencias de esta decisión en Hungría, el bloque del norte se rompió. Primero entre Suecia y Dinamarca, y luego entre Dinamarca y Alemania han llegado a cierres parciales de las fronteras con una suspensión temporal del tratado de Schengen. El Ministro del Interior alemán, Thomas de Maizière (CDU) llegó a proponer la idea de que su país, junto con los Estados del Benelux, Austria y los países escandinavos funden un “mini-Schengen”. En esa escalada, el Estado Federal de Baviera siguió el ejemplo de Suiza e impuso la confiscación de objetos de valor de los refugiados; de este modo se in-cautan las pertenencias de los refugiados -tanto dinero como joyas- que superen los 750 Euros.
Al resquebrajamiento europeo se sumaron las críticas dentro del propio gobierno, cuya cri-sis casi lleva a la ruptura de la coalición de gobierno con el CSU (Unión Social Cristiana de Baviera, forma alianza parlamentaria nacional de gobierno), y el inicio de la seguidilla de “éxitos” electorales del protofascista AfD (Alternativa para Alemania) en elecciones de esta-dos federales. Marzo fue un mes clave en la “crisis de refugiados”. La Unión Europea, con la canciller alemana como mayor operadora, firmó un pacto siniestro que le otorgó al presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, la custodia de las fronteras europeas; toda una metáfora de la Europa del capital. Desde entonces la UE, en la delgada línea de violar la legis-lación internacional sobre el derecho de asilo, devuelve a Turquía a todos los refugiados que crucen ilegalmente. El acuerdo se completa con un “intercambio 1 a 1”; es decir por cada persona devuelta a Turquía, Europa se comprometió a recibir un refugiado sirio. Pero con un límite: según Merkel, la UE aceptará un máximo de 72 mil peticionantes en un plazo de dos años. Conforme cifras de la ACNUR hay 1.9 millones de refugiados sirios registrados en los campos de Turquía. A su vasta mayoría, junto con quienes provienen de Afganistán, Irak o Pakistán, les restan dos opciones: quedarse en las pésimas condiciones de esos campos o retornar a sus países. Este pacto se corona con 6 mil millones de Euros que se entregan a Turquía, un “intercambio mercantil” a costa de la vida de los refugiados. Todo un reconoci-miento que pasa por alto las denuncias hacia el régimen de Erdoğan por su ofensiva repre-siva y militarista contra el pueblo kurdo y el encarcelamiento de la oposición política -que ha pegado un nuevo salto luego del golpe de Estado fracasado en julio de 2016.
Con este acuerdo los gobiernos europeos pretendieron terminar con la crisis migratoria en su frontera exterior y aliviar la presión de los movimientos de extrema derecha en Europa, tomando gran parte del programa de los mismos. Asimismo, la oposición de Merkel a los controles fronterizos nacionales dentro de la UE no se debe a una razón humanitaria sino meramente económica: cualquier alteración sobre Schengen puede resultar en un duro gol-pe para la economía alemana, cuyas exportaciones se destinan principalmente a otros países europeos y se transportan en un 60% por vía terrestre.
Los refugiados, entre la deportación y la restricción de derechos
La razón por la que Merkel decidió inicialmente jugar de modo ambicioso la carta de la “aco-gida” -sobre todo de los sirios- ha sido para demostrar cierta “humanidad” y “apertura” de Alemania, pero por sobre todo para hacer frente a las exigencias de las empresas y la eco-nomía alemana. Su ideal es tener nuevamente a disposición Gastarbeiter (trabajadores extranjeros). Como lo describe Basso, “Trabajadores inmigrantes, solteros, sin familia -y si es posible, sin ningún lazo social que les dé fuerza-“. Es decir, mano de obra dispuesta y cons-treñida por su propia condición a aceptar cualquier sacrificio, a diferencia de los viejos inmi-grantes que ya están radicados. Es así que la Oficina Federal de Estadística informa en su último reporte de diciembre 2015 que Alemania tiene más del 20% de su población con Migrationshintergrund (origen migrante).
Previo al acuerdo europeo con Turquía, el CDU con el apoyo del SPD cerraron importantes reformas en las leyes de asilo con el objetivo de aliviar la grave crisis dentro de la coalición gobernante. El “Paquete de Asilo II” significó un nuevo endurecimiento en la situación de los refugiados, a partir de enero de este año. En tanto facilitó las deportaciones así como limitó aún más las leyes de permanencia – llegando al punto que incluso una condena a libertad condicional puede conducir a la deportación. Además, esta reforma obliga a todos los solici-tantes de asilo que obtienen una protección provisoria a esperar dos años hasta poder re-unirse con sus familias. De este modo, los hijos y familiares de refugiados, que aún se en-cuentran en países en guerra civil como Siria, quedan expuestos a la muerte o a todo tipo de riesgo que esa situación supone. Por si fuera poco, a esos mismos refugiados a los que el Estado alemán separa de sus familias, se les pide una “integración rápida” en Alemania.
A esto se suma que Afganistán, Túnez, y Eritrea son considerados “países de origen seguros”, en tanto lo mismo prevén para Mali y otros países africanos luego de las negociaciones realizadas por la canciller en su gira por el continente durante octubre último. Así, los refugiados que provienen de esos países son rápidamente registrados en los “cen-tros de acogida” y luego deportados. Para ello, el gobierno alemán no ahorra en inaugurar cárceles como la cercana al aeropuerto de Hamburgo, destinada a alojar refugiados, a quienes no se les otorgó derecho de asilo. El gran salto se dio a mediados de diciembre pasado, cuando el gobierno alemán inició deportaciones masivas de afganos que habían ingresado en Alemania buscando asilo. Esto provocó movilizaciones a lo largo del país que denuncian a Afganistán como país no seguro y que la vida de esos refugiados corre peligro desde el mismo momento en que ponen pie en ese país. Cínicamente, la respuesta del gobierno alemán es que el país asiático es seguro ya que intervienen en el la Fuerzas Armadas alemanas. Basta tan solo recordar que en noviembre último el Consulado alemán en Mazar-e-Sharif fue destruido por un ataque talibán. Esa acción provocó la muerte de cuatro personas y más de ciento treinta heridos. Los talibanes han declarado que se trata de “un ataque de venganza” por los bombardeos aéreos de Estados Unidos en la vecina provincia de Kunduz, que han causado la muerte de 32 civiles. ¡Vaya garantía para la vida de millones que brindan Alemania y las restantes fuerzas de ocupación en territorio afgano!
Otro aspecto central en la reforma ha sido la presión al “mercado laboral”. Por un lado, es muy difícil para los refugiados encontrar trabajo. Estas leyes dictan que pueden trabajar so-lo si no hay nadie de la Unión Europea que pueda realizar esa tarea. Como complemento, se implementó como “excepción” un plan de empleo para 100 mil refugiados con el valor de la hora de trabajo entre 0,80 y 1,05 Euro -cuando en Alemania el salario mínimo es 8,50 Euro por hora. Ya muchas empresas alemanas emplean refugiados bajo estas condiciones, inclu-yendo gigantes como Deutsche Post. Así, el gran capital super explota a inmigrantes sin fami-lia como mano de obra por un período mínimo de dos años.
Las condiciones de vida de los refugiados en Alemania son muy complejas. En los campos de refugiados viven aún más de 350 mil personas, entre estas instalaciones se cuentan containers, tiendas o cuarteles. Estos campos se encuentran mayormente emplazados lejos de las ciudades y son custodiados por guardias que cotidianamente acosan física y psíqui-camente a los habitantes. Los problemas de infraestructura son graves y originan condicio-nes no propicias de salubridad e higiene. Así lo describen los habitantes del campamento en Karsfeld, a 27 kilómetros de Múnich, durante su huelga de hambre para lograr acceder a viviendas dignas: “Hace más de un año que estamos en este campo donde solo hay 30 baños para 300 personas. Debido a que los baños no están limpios las enfermedades se propagan rápidamente a todos. Todos nos enfermamos si uno se enferma“. Y completan, “debemos pagar de nuestro bolsillo si tenemos que atendernos en el hospital, pero la mayoría de nosotros no tiene permitido trabajar por lo que no contamos con los medios para acceder a atención médica“ (Jóvenes contra el Racismo, video 2016).
Giro reaccionario y ataques racistas
La coalición de gobierno, CDU-CSU-SPD, siempre estuvo de acuerdo en profundizar un rum-bo represivo contra los refugiados. Así permitió inicialmente a un sector, mayormente califi-cado proveniente de Siria, ingresar al país como mano de obra y luego endureció el rumbo represivo con las leyes de asilo mencionadas. Ese discurso de Estado, retroalimentado por la presión impuesta desde el ala derecha de la coalición y AfD, ha servido para dividir a la po-blación y sembrar el racismo. Ese escenario, favorecido por el accionar xenófobo del Estado, dio más aire al desarrollo de AfD en Alemania. El último batacazo electoral del partido dirigido nacionalmente por Frauke Petry fue en las elecciones de septiembre celebradas en Mecklemburgo Pomerania -superando al CDU de Merkel, en el Estado donde la canciller es originaria-; resultado que ubicó a AfD como segunda fuerza estadual con 21% de los votos. Es así que, temiendo que el crecimiento de AfD pueda poner en riesgo su reelección en los próximos comicios federales, Merkel anunció en diciembre último que apoyará la prohibi-ción del uso de burkas en “todo lugar que sea posible” del territorio alemán. Asimismo, pro-puso que todo patrullaje que encuentre navegantes migrantes en el Mediterráneo los obli-gue a retornar a África. Con estos anuncios queda claro que la respuesta de la canciller ante el avance reaccionario de AfD ha sido tomar cada una de sus banderas.
Esta propaganda violentamente racista ha tenido resultados reales. Si bien actualmente no existen pogroms en Alemania, se vive la ola de violencia racista más fuerte en 23 años. Tan solo la comparación de datos muestra una temible escalda: durante 2015 se contabilizaron 1.031 delitos de extrema derecha en Alemania (cinco veces más que un año antes.) y en los primeros seis meses de 2016 la cifra subió a un total de 6.548 delitos perpetrados por neo-nazis. En estos ataques del primer semestre resultaron heridas 399 personas. Los centros de acogida de refugiados siguen siendo objeto de ataques de la ultraderecha en Alemania: durante los primeros ocho meses de 2016 se registraron en todo el país un total de 665 de-litos contra estos campos. Estos datos son sin contar la cifra “no oficial” que sería mucho más alta, teniendo en cuenta la complicidad entre policías, servicios de inteligencia y grupos de ultraderecha como lo mostró el escándalo del National Socialist Underground.
El desafío actual en Alemania
Este giro a derecha del panorama político se acentuó aún más tras los ataques ocurridos en Baviera durante el mes de julio (Vargas 2016) y se profundizará como consecuencia del terrible atentado al mercado navideño de Berlín. La primera respuesta del Estado alemán ante terribles hechos ha sido una caza de brujas sobre refugiados e inmigrantes, independientemente de que el ataque en Múnich haya sido perpetrado por un extremista de derecha y el atentado en Berlín reivindicado por Estado Islmámico. Cuán lejos está la reali-dad que estigmatiza a refugiados de las palabras que la canciller propina ante el decreto an-tiinmigración firmado por el nuevo presidente estadounidense. A fines de enero, en confe-rencia de prensa centrada sobre la decisión de Trump, Merkel afirmó, “la lucha necesaria contra el terrorismo no justifica de ninguna manera generalizar la sospecha contra las per-sonas en función de su creencia, en este caso las personas de fe musulmana, o en función de su origen”.
Como consecuencia de los atentados, cada vez más sectores del espectro político exigen la intervención de las fuerzas armadas en asuntos internos y se prepara la aplicación de la Ley de Integración, que viene a oprimir más las condiciones de los refugiados. El espectro burgués tiene una sola respuesta contra la “crisis migratoria”: deportaciones y restricción de derechos democráticos e intimidación mediante la represión. Todo esto sucede sin que los representantes sindicales y políticos de la clase obrera tengan una posición independiente para enfrentar el giro a la derecha y contra las intervenciones militares. Pero, como se pregunta Basso “¿a qué nivel caló la estigmatización contra los refugiados dentro de la clase trabajadora? Es difícil de evaluar”. Lo único que se puede afirmar con certeza es que la soli-daridad con los inmigrantes y los demandantes de asilo ha provenido exclusivamente de la juventud y los trabajadores.
Debemos prepararnos para enfrentar la persecución contra los jóvenes, y particularmente contra los jóvenes migrantes y refugiados. El movimiento contra la reaccionaria Ley de Integración en Baviera aunó a fines de octubre más de 3000 personas en las calles y enfrentó la represión policial (Refugiados en Lucha por Libertad 2016). Los diversos colec-tivos y alianzas nacionales, donde convergen jóvenes estudiantes y trabajadores, organiza-ciones antifascistas y de izquierda, realizan cotidianamente acciones contra el racismo, la guerra y el ascenso de la extrema derecha. El comité Jóvenes contra el Racismo -coimpulsado por los jóvenes de RIO, organización integrante de la Red Internacional de La Izquierda Diario-, organizó a fines de abril una huelga estudiantil nacional y movilizó en doce ciudades más de 8 mil jóvenes (Vargas 2016 video). En septiembre, tan solo en Berlín se movilizaron más de 4000 estudiantes convocados por dicho comité para frenar las deportaciones. Es necesario que los poderosos sindicatos alemanes apoyen estas acciones, y de este modo permitan que los trabajadores de la principal potencia europea le pongan un freno al giro a derecha que significa odio y racismo, peores condiciones de vida tanto para trabajadores inmigrantes como nativos y situaciones desesperantes de barbarie.
viernes, 30 de septiembre de 2016
CRISIS DEUTSCHE BANK
Deutsche Bank busca tranquilizar empleados frente al desplome accionario
El presidente ejecutivo de Deutsche Bank, John Cryan, buscó tranquilizar el viernes a su personal después de que las acciones del prestamista más grande de Alemania tocaron un mínimo histórico en medio de las preocupaciones sobre su estabilidad.
El presidente ejecutivo de Deutsche Bank buscó tranquilizar ayer al personal de la firma después de que las acciones del prestamista más grande de Alemania tocaron un mínimo histórico, lo que generó agitación en los mercados financieros globales.
Deutsche, que emplea a unas 100.000 personas, está inmerso en una crisis que se aceleró después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos por irregularidades en la venta de activos respaldados por hipotecas.
Deutsche, que emplea a unas 100.000 personas, está inmerso en una crisis que se aceleró después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos por irregularidades en la venta de activos respaldados por hipotecas.
El banco está recurriendo la multa, pero tendría que acudir a los inversores en busca de más dinero si al final tiene que pagarla completa. El Gobierno alemán rechazó esta semana un reporte de prensa que aseguró que está elaborando un plan de rescate para el banco.
La carta del presidente ejecutivo, John Cryan, a la que tuvo acceso Reuters, se refirió a reportes sobre salidas de algunos clientes de fondos de cobertura, culpando a especulaciones infundadas y a "ciertas fuerzas" que quieren debilitar la confianza en el banco.
Personas conocedoras del asunto dijeron a Reuters que un gran fondo de cobertura en Asia retiró un negocio del Deutsche valorado en 50 millones de dólares en los dos últimos días, mientras otras fuentes dijeron que esto ocurrió en otras partes, aunque a una escala menor.
Cryan intentó poner la situación en perspectiva el viernes.
"Deberíamos mirar la escena completa", comentó Cryan en la misiva a los trabajadores del banco, agregando que el Deutsche tiene más de 20 millones de clientes y reservas de más 215.000 millones de euros. "Somos y seguimos siendo un Deutsche Bank fuerte", agregó.
Las acciones del Deutsche caían un 4,46 por ciento, a 10,39 euros, a las 1207 GMT, tras tocar antes un récord mínimo por debajo de los 10 euros. En lo que va de año han perdido cerca del 55 por ciento de su valor.
viernes, 3 de junio de 2016
Los nuevos miedos ... por Ignacio Ramonet
El susto ha sido grande. Y aunque finalmente, el pasado 22 de mayo, en Austria, Norbert Hofer, el candidato de la extrema derecha, no fue elegido (por un pelín... [1]) presidente de la República, cabe preguntarse qué miedos están sintiendo los austríacos para que el 49,7% de ellos haya optado por votar a un neofascista.
“En la historia de las sociedades –explica el historiador francés Jean Delumeau–, los miedos van cambiando, pero el miedo permanece”. Hasta el siglo XX, las grandes desgracias de los seres humanos eran causadas principalmente por la naturaleza, el hambre, el frío, los terremotos, las inundaciones, los incendios, la escasez de alimentos, y por pandemias epidémicas como la peste, el cólera, la tuberculosis, la sífilis, etc. Antaño, el ser humano vivía expuesto a un entorno siempre amenazante. Las desgracias le acechaban incesantemente…
La primera mitad del siglo XX estuvo marcada por el terror de las grandes guerras, las de 1914-1918, de 1936-1939 y de 1939-1945. La muerte a escala industrial, los éxodos bíblicos, las destrucciones masivas, las persecuciones, los campos de exterminio... Tras la Segunda Guerra Mundial y la destrucción atómica de Hirosima y Nagasaki en 1945, el mundo vivió bajo la preocupación constante por el apocalipsis nuclear. Pero este miedo fue extinguiéndose poco a poco con el final de la Guerra Fría en 1989 y tras la firma de tratados internacionales que prohíben y limitan la proliferación nuclear.
Sin embargo, la existencia de estos tratados no ha hecho desaparecer los riesgos. La explosión de la central nuclear de Chernóbil, en particular, reavivó el terror nuclear. Más recientemente también tuvo lugar el accidente de Fukushima, en Japón. La opinión pública, estupefacta, descubrió entonces que incluso en un país conocido por su alta tecnología como es Japón se trasgredían principios básicos relativos a la seguridad, poniendo así en peligro la salud y la vida de cientos de miles de personas.
Los historiadores de las mentalidades se preguntarán algún día por los miedos de nuestra década (2010-2020). Descubrirán que, a excepción del terrorismo yihadista que continúa golpeando a las sociedades occidentales, los nuevos miedos son más bien de carácter económico y social (desempleo, precariedades, despidos masivos, desahucios, nuevas pobrezas, inmigración, desastres bursátiles, deflación), así como de naturaleza sanitaria (virus del Ébola, fiebres hemorrágicas, gripe aviar, chikungunya, zika) o ecológica (desajustes climáticos, transformaciones profundas del medio ambiente, mega-incendios incontrolados, contaminaciones, poluciones del aire). Éstos conciernen de la misma manera tanto al ámbito colectivo como al ámbito privado.
En este contexto general, las sociedades europeas se encuentran especialmente conmocionadas, sometidas a seísmos y a traumatismos de gran violencia. La crisis financiera, el desempleo masivo, el final de la soberanía nacional, la desaparición de las fronteras, el multiculturalismo y el desmantelamiento del Estado de Bienestar provocan, en el espíritu de muchos europeos, una pérdida de referencias y de identidad.
Una encuesta reciente, llevada a cabo en los siete principales países de la Unión Europea por el Observatorio Europeo de Riesgos, constata que el 32% de los europeos tienen mucho más miedo hoy de atravesar dificultades financieras que hace cinco años; el 29% tienen más miedo de caer en la precariedad; y el 31%, de perder su empleo. En España, la pobreza ha aumentado de “manera alarmante” en los últimos años, con 13,4 millones de personas –esto es, el 28,6% de la población– en riesgo de exclusión y de recaída en la miseria... Porque estos temores hacen nacer un sentimiento de desclasamiento: el 50% de los europeos tienen la sensación de encontrarse en regresión social con respecto a sus padres.
Así pues, los nuevos miedos están muy presentes hoy en Europa. La crisis actual bien pudiera marcar el punto final del poderío europeo en el mundo. Tras la llegada masiva de cientos de miles de migrantes provenientes de Oriente Próximo (Siria, Irak) durante estos últimos meses, el miedo a la “invasión extranjera” ha aumentado. Se extiende la sensación de estar amenazado por fuerzas externas que los Gobiernos europeos ya no controlarían, como el auge del islam, la explosión demográfica del Sur y las transformaciones socioculturales que difuminarían su identidad. Y todo esto se produce en un contexto de crisis moral grave en el que se multiplican los casos de corrupción y en el que la mayoría de los que gobiernan, muy impopulares, ven cómo se desmorona su legitimidad. En toda Europa, estos miedos y esta “podredumbre” son explotados por la extrema derecha con fines electorales. Como lo demostró la victoria, el pasado 25 de abril, de la extrema derecha en la primera vuelta de las elecciones legislativas en Austria. En donde, además, se produjo el derrumbe histórico de los dos grandes partidos tradicionales (el SPÖ, socialdemócrata, y el ÖVP, democristiano) que habían gobernado el país desde 1945.
Ante la brutalidad y el carácter repentino de tantos cambios, las incertidumbres se acumulan para muchos ciudadanos. Les parece que el mundo se vuelve opaco y que la historia escapa a cualquier tipo de control. Numerosos europeos se sienten abandonados por sus gobernantes, tanto de derechas como de izquierdas, los cuales, además, son descritos sin cesar por los grandes medios de comunicación como especuladores, tramposos, mentirosos, cínicos, ladrones y corruptos. Perdidos en el centro de semejante torbellino, muchos ciudadanos comienzan entonces a entrar en pánico y les invade el sentimiento, tal y como decía Tocqueville, de que, “puesto que el pasado ha dejado de aclarar el futuro, la mente camina entre las tinieblas”...
En este caldo de cultivo social –compuesto por miedos, por amenazas sobre el empleo, por desarraigo identitario y por resentimiento– vuelven a aparecer los viejos demagogos. Aquellos que, sobre la base de argumentos nacionalistas, rechazan al extranjero, al musulmán, al judío, al romaní o al negro, y denuncian los nuevos desórdenes y las nuevas inseguridades. Los inmigrantes constituyen los chivos expiatorios ideales, y los objetivos más fáciles porque simbolizan las profundas transformaciones sociales y representan, a ojos de los europeos más modestos, una competencia indeseable en el mercado laboral.
La extrema derecha siempre ha sido xenófoba. Pretende paliar las crisis designando a un único culpable: el extranjero. Esta actitud se ve fomentada en la actualidad por las contorsiones de partidos democráticos reducidos a preguntarse por la importancia de la dosis de xenofobia que pueden incluir en su propio discurso.
Con la reciente ola de atentados odiosos en París y en Bruselas, el miedo al islam se ha reforzado aún más. Cabe recordar por ejemplo que hay entre 5 y 6 millones de musulmanes en Francia, el país que cuenta con la comunidad islámica más importante de Europa. Y alrededor de 4 millones de musulmanes en Alemania. Según una encuesta reciente del diario francés Le Monde, el 42% de los franceses considera a los musulmanes “más bien como una amenaza”. El 40% de los alemanes piensan lo mismo. En estos dos países, una mayoría de la población considera que los musulmanes no están integrados en sus sociedades de acogida. El 75% de los alemanes estima que no están “en absoluto” integrados o que “apenas lo están”; y el 68% de los franceses piensan de la misma manera.
Hace unos meses, la canciller alemana Angela Merkel –que luego acogió en su país a más de 800.000 migrantes solicitantes de asilo en 2015– afirmaba que el modelo multicultural según el cual convivirían en armonía diferentes culturas había “fracasado por completo”. Y un panfleto islamófobo escrito por un ex dirigente del Banco Central alemán, Thilo Sarrazin, que denunciaba la falta de voluntad de los inmigrantes musulmanes para integrarse, ha sido un éxito rotundo en las librerías alemanas, y se han vendido nada menos que 1,25 millones de ejemplares.
Un número cada vez mayor de europeos hablan del islam como de un “peligro verde”, a la manera en la que antaño se imaginaban los avances de China hablando del “peligro amarillo”. La xenofobia y el racismo están aumentando en toda Europa. A esto contribuye sin duda el hecho de que algunos musulmanes de Europa están lejos de ser irreprochables. Especialmente –en un momento en el que los medios de comunicación evocan la brutalidad de la Organización del Estado Islámico (OEI), o Daesh, en Irak y en Siria– los activistas islamistas, que aprovechan el clima de libertad que reina en los países europeos para desplegar un proselitismo salafista. Predican el adoctrinamiento de sus correligionarios o de jóvenes cristianos conversos. Los más extremistas han participado en la reciente ola terrorista en Francia y Bélgica.
En el ámbito político, son numerosos los discursos dramáticos que despiertan la preocupación y la angustia de los electores. Durante las campañas electorales, es común encontrar discursos que recurren al instinto de protección de los individuos. Se apela al miedo de forma habitual. Se trata de una manipulación. Y, en la utilización de este sentimiento, los populistas de derechas –en el contexto actual de crisis social– se han convertido en expertos. No solo en Austria. En Francia, por ejemplo, no hay ni un discurso del Frente Nacional y de su dirigente, Marine Le Pen, en el que no se mencione el miedo. Le Pen evoca de forma constante las “amenazas” que se cernerían sobre la seguridad física y sobre el bienestar de los ciudadanos. Y presenta a su partido, el Frente Nacional, como un “escudo protector” frente a estos “peligros”.
En todos sus documentos, el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ por sus siglas en alemán) y su líder Norbert Hofer insisten en la persistencia de un pasado idealizado y una identidad que hay que preservar. Promueven el miedo mencionando regularmente a un “enemigo exterior”: el islam, contra el cual la “nación austríaca” tiene que actuar como un bloque. Denuncian al Otro, al extranjero, como un peligro para la cohesión de la comunidad nacional. En todos los discursos populistas de derechas se encuentra este miedo al Otro que, obligatoriamente, es el enemigo. Se rechaza al Otro porque no comparte los valores de la “Patria eterna”.
En sus discursos, los líderes de las nuevas extremas derechas también atacan a la Unión Europea (UE). La acusan de todos los males, sobre todo de “poner en peligro” a los Estados-nación y a sus pueblos. La UE se designa como culpable de la fragmentación de las naciones. Al mencionar “las tinieblas de Europa”, Norbert Hofer sumerge a sus oyentes en la inquietud. Porque, en la cultura occidental y cristiana, las “tinieblas” designan por lo general la nada y la muerte. Así pues, el FPÖ se presenta como un partido “salvador”, aquel que conseguirá llevar a la nación austríaca hacia la luz.
La mayoría de los populistas de derechas en Europa, actualmente, proceden a una amplificación de los peligros y a una dramatización de los peligros. Sus discursos sólo proponen ilusiones. Pero en un periodo de dudas, de crisis, de angustia y de nuevos miedos como el actual, sus palabras consiguen captar mejor a un electorado desconcertado y presa de pánico.
(1) Tras el recuento de 900.000 sufragios por correo, el candidato ecologista Alexander Van der Bellen, catedrático emérito de Economía, de 72 años, resultó elegido nuevo Presidente de Austria con un 50,3% de los votos frente al 49,7% del aspirante ultraderechista, Norbert Hofer, quien había resultado vencedor de la primera vuelta con el 35% de los sufragios.
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domingo, 28 de febrero de 2016
Literatura obrera y campesina
Friedrich Engels & Karl Marx
LA SAGRADA FAMILIA,
O CRITICA DE LA CRITICA CRITICA.
Contra Bruno Bauer y consortes.
Escrito: El presente texto fue escrito en 1844, a raíz de una decisión tomada entre Engels y Marx mientras aquel, camino de Barmen (Alemania) a Manchester (Inglaterra), visitaba a este en París en agosto. A saber a Engels le tocó escribir los capítulos I-III, los apartados 1 y 2 del capítulo IV, el apartado 2a del capítulo VI y el 2b del capítulo VII, tarea que cumplió durante su visita. El resto fue redactado por Marx entre entonces y noviembre de 1844.
Primera vez publicado: A fines de febrero de 1845 en Frankfurt am Main. El título "La Sagrada Familia" fue añadido por sugerencia del editor, el Sr. Lowenthal, como referencia sarcástica a Bruno Bauer y su hermano Otto. Traducción al castellano: La traduccion fue realizada por Carlos Liacho y publicada en Buenos Aires en 1938 por Editorial Claridad: F. Engels & C. Marx, La Sagrada Familia, o Crítica de la crítica crítica. El presente ha sido tomado de la 2da. ed. de 1971. Transcripción/HTML: Julio Rodríguez/Juan R. Fajardo, 2011. Esta edición digital: Marxists Internet Archive, 2011. |
lunes, 9 de noviembre de 2015
domingo, 12 de julio de 2015
El telegrama nazi que estaba casi olvidado en una caja fuerte del Estado Imperialista de los EEUU. Por Ulises Barreiro
El telegrama nazi que estaba casi
olvidado en una caja fuerte del Estado Imperialista de los EEUU.
Por Ulises Barreiro
Es uno de los documentos más importantes encontrado hasta
el momento sobre la guerra más cruenta de la historia moderna en el continente
Europeo de los últimos años.
Un telegrama del que según algunos historiadores se lo
considera como "traidor" a
Goering quien era el número 2 de los capitalistas fascistas conocidos
como "Nazis". Se trata de Hermann Goering, quien le mando un
telegrama al propio führer. Días antes que este se suicidara, o que su doble se
suicidara.
Un mensaje que, junto con las tropas aliadas que
avanzaban, ayudó a impulsar Adolf Hitler tragar cianuro y pegarse un tiro
dentro de su bunker subterráneo de Berlín. Según dice la historiografía
oficial. Aunque otros historiadores sostienen que quien se mato junto a Eva
Braum era uno de los tantos dobles que Hitler utilizaba a diario para evadir
atentados.
Es interesante ante la aparición de un documento histórico
como las distintas posturas historiograficas toman partido por el tema tratando
justificar, en ocasiones lo injustificable. Por ejemplo en un articulo del
washintong Post se toco el tema como algo anecdótico que el documento estaba en
una caja fuerte de EEUU. Ahí entra la celebre frase de Chomnski "Los
medios de información no están para informar sino para desinformar". Dado
que el articulo esta vacío de contenido o ejes que atraviesa la importancia de
la aparición de una fuente primaria ante un hecho histórico.
El telegrama: El memorando terminó dentro de una caja
fuerte de Carolina del Sur, casi en el olvido durante más de una década, hasta
que un estudiante de la universidad hizo su tesis de grado. Y se hizo publica
la cuestión. El martes, el telegrama itinerante pero ahora recientemente se vendió en una subasta por 55.000 dólares.
No está mal para un trozo de papel arrancado de forma aleatoria por medio de
los soldados imperialistas norteamericanos.
¿Como apareció
el telegrama en manos de los EEUU? La historia
oficial dice que, era el 23 de abril de 1945, casi un año después de que las
tropas estadounidenses desembarcaron en Normandía. Los estadounidenses habían
cruzado el Rin a principios de marzo, pero fue por tropas soviéticas que
ahora tenían Hitler y muchos de sus principales asesores rodeados. Dado que los
sovieticos fueron mas efectivos a la hora de barrer con los nazis en
suelo aleman. De esta forma soldados de EEUU llegaron a los edificios de
cansilleria, luego de que los sovieticos habían pasado por ahí. El telegrama
fue despachado por Hermann Goering. Un piloto de combate as en la Primera
Guerra Mundial, Goering había ayudado a Hitler tomara el poder en 1933 y se
quedó a su lado como el Tercer Reich con avidez amplió. Tan cerca estaba él a
Hitler de que en junio de 1941, el führer emitió un decreto secreto que indica
que en caso de ser capturado o muerto, Goering se haría cargo del Tercer Reich.
(foto 2)
Era el 23 de abril de 1945, casi un año después de que
las tropas estadounidenses desembarcaron en Normandía. Los estadounidenses
habían cruzado el Rin a principios de marzo, pero fue tropas soviéticas que
ahora tenían Hitler y muchos de sus principales asesores estaban rodeados
rodeados. En estas circusntancias se despacha el telegrama de Goering a Hitler.
¿Pero que dice el telegrama? Una traducción aproximada es
la siguiente:
Mi Führer:
General Koller me dio hoy una
reunión informativa sobre la base de las comunicaciones que le dio el coronel
general Jodl y el general cristian, según la cual usted había mencionado
ciertas decisiones para mí e hizo hincapié en que, en las negociaciones de
casos que se haga necesario, estaría en una más fácil la posición de lo que es
en Berlín. Estas opiniones fueron tan sorprendente y grave para mí que me sentí
obligado a asumir, en el caso de las 22:00 en punto sin respuesta es próxima,
que ha perdido su libertad de acción (Goerin desacredita acá la autoridad de
Hitler). Entonces voy a ver las condiciones de su decreto como cumplido y tomar
medidas para el bienestar de la Nación y Patria. ¿Sabes lo que siento por ti en
estas horas más difíciles de mi vida y no puedo expresar con palabras. Dios te
proteja y te permite a pesar de todo para venir aquí tan pronto como sea
posible.
Su fiel Hermann Goering
De
acuerdo con una autobiografía de Albert Speer, arquitecto jefe de Hitler volvió
ministro de armamentos y la producción de guerra, las personas cercanas al
führer utilizan el telegrama de contaminar la mente ya frágil de Hitler contra
Goering. Pero mas allá si el telegrama quizo deprimir o no a Hitler para que
este cometiera el suicidio o en su peor caso. Que uno de sus dobles cometiera
un suicidio. Este telegrama blanquearia la postura de las tropas aliadas en
creer que el mando nazi ya estaba partido y que Goering quizó tomar el poder.
Para que Hitler se suicidará. Pero Goering sabía que si Adolfo Hitler caía el
tambien caía, no solamente por crimenes de leza humanidad, sino por ser su
segundo. Por lo tando desde la logica de un golpe de Estado, Goering o el
telegrama que se le atribuye a el, no es mas que una pista de desoreintacion de
lo que sucedía en el régimen nazi. Y esto ayudaría a la huida de Hitler de Alemania.
Como fue la recepción del telegrama: Según
narran algunos historiadores cuando llegó el telegrama "hubo una oleada de
entusiasmo en el vestíbulo. Un telegrama había llegado de Goering, que Bormann
apresuradamente trajo a
Me
arrastré informalmente a lo largo de él, principalmente por curiosidad. En el
telegrama Goering simplemente pidió a Hitler si, de acuerdo con el decreto
sobre la sucesión, que debería asumir el liderazgo de todo el Reich si Hitler
permaneció en Fortaleza Berlín. Pero Bormann demandó que Goering había puesto
en marcha un golpe de Estado; tal vez este era el último esfuerzo de Bormann
para inducir a Hitler para volar a Berchtesgaden y tomar el control allí. Al
principio, Hitler respondió a esta noticia con la misma apatía que había
mostrado durante todo el día. Pero la teoría de Bormann se apoyó fresco cuando
otro mensaje de radio de Goering llegó. Me guardé una copia que, en la
confusión general yacía desapercibido en el búnker. Decía:
Para Reich ministro von
Ribbentrop
“He pedido al Führer me dará instrucciones
a las 10 pm el 23 de abril” Si a estas alturas es evidente que el Führer ha
sido privado de su libertad de acción para llevar a cabo los asuntos del Reich,
su decreto de 29 de junio de 1941, se haga efectiva, de acuerdo con la cual soy
heredero de todos sus cargos como su adjunto. [Si], de 12 de la noche 23 de
abril 1945, recibirá ninguna otra palabra, ya sea desde el Führer directa o de
mí, usted es venir a mí a la vez por el aire.
(Firmado) Goering, Mariscal del Reich
Que paso en esos momentos en el bunker
cuando llegó el telegrama:
Aquí estaba el material fresco de Bormann. "Goering se dedica a la
traición a la patria!", Exclamó con entusiasmo. "Ya está enviando
telegramas a los miembros del gobierno y el anuncio de que sobre la base de sus
poderes que asumirá su oficina a las doce de esta noche, mein Führer".
Aunque Hitler se mantuvo en calma cuando el primer
telegrama llegó, Bormann ahora ganó su juego. Hitler inmediatamente despojado
Goering de sus derechos de sucesión - Bormann mismo redactó el mensaje de radio
- y lo acusó de traición a Hitler y la traición del nacionalsocialismo. El
mensaje a Goering llegó a decir que Hitler le eximiría de la pena seguir si el
Mariscal del Reich renunciaría de inmediato todos sus cargos por razones de
salud.
Bormann
había logrado por fin despertar a Hitler de su letargo. Un arrebato de furia
salvaje seguido en el que los sentimientos de amargura, impotencia, la
autocompasión y la desesperación se mezclaron. Con la cara enrojecida y los
ojos fijos, Hitler despotricaba como si se hubiera olvidado de la presencia de
su séquito:
"Lo
he sabido todo el tiempo. Sé que Goering es perezoso. Dejó que la fuerza aérea
ir a la olla. Él era corrupto. Su ejemplo hizo posible la corrupción en nuestro
estado. Además ha sido un adicto a las drogas durante años. Lo he sabido todo
el tiempo. "Según la biografía de Speer (escrito durante su servicio 20
años de prisión después de su juicio en Nuremberg), la furia de Hitler al
instante disuelve en la depresión. "Bueno, está bien," dijo, de
acuerdo a Speer. "Que Goering negocie la rendición. Si la guerra se pierde
de todos modos, no importa quién lo haga ". "Hitler había
llegado al final de su fuerza", escribió Speer. "Él se dejó caer en
el tono cansado que había sido característico de él ese mismo día. Durante años
había exigido demasiado a sí mismo; durante años, reunir esa voluntad
inmoderado de la suya, que había empujado lejos de sí mismo y de los demás la
creciente certeza de este fin. Ahora que ya no tenía la energía para ocultar su
condición. Él estaba renunciando ". Una semana más tarde, Hitler y su
compañera, Eva Braun, se suicidaron.
Goering
fue puesto bajo arresto domiciliario, pero liberado por la Luftwaffe, la fuerza
aérea nazi. Luego se dirigió al oeste con la esperanza de rendirse a los
americanos en lugar de los soviéticos. Fue capturado por el Ejército de Estados
Unidos el 6 de mayo y encarcelado en Luxemburgo y después de Nuremberg, donde
fue uno de los oficiales nazis principales que se pondrán a prueba. Fue
condenado a muerte, pero se suicidó horas antes de su ejecución por la ingestión de una cápsula de cianuro.
Que alguien le suministro. Poco después del suicidio de Hitler, su búnker de
Berlín fue invadido por soldados soviéticos.
Más de
un mes después, las tropas estadounidenses estaban vadeando a través de la
ruinas, de la guarida nazi anegado cuando el capitán del ejército
estadounidense. Benjamin M. Bradin entró en el bunker. El lugar era tono negro
y dañado por los bombardeos, saqueos e inundaciones.
"De
pie en la oscuridad húmeda de esta naufragó bunker en Berlín, el capitán
[Benjamin] Bradin del Ejército de Estados Unidos rompió su cigarrillo, y recogió
una brazada desordenado de recuerdos del escritorio de alguien, y buscó a
tientas su camino de regreso por la escalera angular oscuro para el la luz del
día ", escribió el historiador controvertido David Irving en 2012 una
biografía de Goering.
Al
final de la guerra, Bradin trajo la documentación a casa con él a Carolina del
Sur. Aparentemente inconsciente de su contenido, al menos eso fue lo que
declaro, los metió en su bóveda de un banco local, donde permanecieron hasta
1958.
Fue
entonces cuando el hijo de Bradin James - un futuro coronel del Ejército - tomó
los papeles y se los mostró a su profesor de historia en La Ciudadela, del
colegio militar, en Charleston. Robert Rieke, un hablante alemán, examinó el
telegrama y de inmediato se dio cuenta de su importancia. Instó a James Bradin
a escribir su tesis sobre los documentos. Recientemente fue subastado a un
comprador anónimo en unos 54.300 dólares el telegrama.
No hay que olvidar los horrores del nazismo, para que
cuestiones así nunca más vuelvan a suceder en la historia de la humanidad. Por
eso veo fundamental que los docentes de las escuelas no solamente enseñen la 2
guerra mundial como una guerra más, sino que se haga hincapié en los actos de
Lesa Humanidad que allí se cometieron en nombre de nacionalismos inventados…
barreiroulises@gmail.com
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sábado, 25 de abril de 2015
HAUNEBU II, del escritor Ulises Barreiro ya esta en las librerías
Breve reseña de "Haunebu II"
Esta obra literaria del género de ciencia ficción, es producto de un gran trabajo en equipo. Reúne la literatura del escritor Barreiro quien nos narra una bella novela que toca el tema de la Ufología. Es una novela que tiene 24 capítulos, muy interesantes.
La novela comienza en la Alemania nazi de 1939, cuando Europa estaba en pleno conflicto bélico con sus estados vecinos.
La tapa de la obra, fue realizada por el dibujante Juan Saenz Valiente, Los dibujos interiores estuvieron a cargo de Maximiliano Murad quien nos va narrando al comienzo de cada capitulo desde una antropología visual parte de lo que vendrá. Y la diagramación estuvo a cargo del diseñador Jorge Córdoba.
TEXTO DE LA CONTRATAPA:
“Fue un solitario y magnífico testigo, de un sorprendente suceso extraordinario que nunca podría olvidar. El hombre vio como aquella gran bola de fuego perdía altura. Hasta que luego no la vio más por el espeso bosque; entonces oyó un estruendo, producto del impacto de aquel aparato metálico contra la superficie. El cual provoco un gran fogonazo a lo lejos. El solitario espectador, que no estaba lejos de donde se había estrellado el objeto, decidió acercarse hasta el lugar de los hechos. La curiosidad lo había invadido y hecho preso del fisgoneo decidió ir hacia allá.”
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